De Ceibas al Predio Campeones del Mundo: el sueño de Leonel Vela no conoce distancias

Hay sueños que empiezan con una pelota en el patio de casa. Otros nacen en una cancha de barrio. El de Leonel Vela comenzó cuando tenía apenas cinco años, de la mano de quienes siguen siendo sus principales compañeros de viaje: su mamá y su papá.

Hoy, con la categoría 2015, Leonel vive una experiencia que pocos chicos de su edad tienen la posibilidad de atravesar. Mientras defiende los colores de Huracán de Gualeguaychú, también forma parte de las divisiones formativas de Defensa y Justicia, entrenando en el Predio Campeones del Mundo.

Para cumplir con ese desafío, desde enero viaja dos veces por semana desde Ceibas hasta Buenos Aires. Una rutina que exige sacrificio y compromiso.

“Los días que tengo que viajar me levanto a las 8 de la mañana, desayuno, preparo mi mochila con los botines, las canilleras y la ropa de entrenamiento. A las 9 ya salimos para llegar una hora antes del entrenamiento, que empieza a las 2 de la tarde y termina a las 5”, cuenta.

Si bien disfruta cada momento dentro de una cancha, reconoce que no todo es sencillo. “Lo más difícil es estar mucho tiempo en el auto”, admite.

Cuando llegó a Defensa y Justicia también tuvo que afrontar otro desafío: adaptarse a un grupo nuevo. “Mis compañeros y profesores me recibieron muy bien. Al principio me costó integrarme, pero después de unos meses entré más en confianza y ahora me llevo muy bien con todos.”

Algo similar le ocurrió en Huracán de Gualeguaychú, donde desembarcó hace apenas dos meses. “Me siento muy bien en ambos clubes. En Huracán los chicos y los profes me recibieron muy bien desde el primer día y me siento muy cómodo.”

Detrás de cada entrenamiento y cada viaje hay una familia que empuja junto a él. Sus principales apoyos son sus papás, sus abuelos y sus hermanos, quienes lo acompañan en cada paso de este camino.

Como muchos chicos de su generación, tiene grandes referentes. Entre sus jugadores favoritos aparecen Lionel Messi, Sergio Busquets y James Rodríguez.

Cuando se le pregunta por el momento más feliz que le regaló el fútbol, no duda. “Cuando Argentina ganó el Mundial.”

Y si mira hacia adelante, tampoco esconde sus sueños. “Dentro de diez años me gustaría verme en Primera División, tener una linda carrera en el fútbol e irme a vivir a Buenos Aires para no tener que viajar tanto.”

Antes de terminar, Leonel deja un mensaje para aquel nene que recién comenzaba a patear una pelota en Ceibas: “Que siga preparándose para todas las cosas lindas que nos va a dar el fútbol.”

Con apenas 11 años, Leonel ya entendió algo que muchos tardan años en descubrir: los sueños no se cumplen solos. Se construyen con esfuerzo, sacrificio, kilómetros recorridos y una pasión enorme por el juego.



Autor:Franco Lizarzuay

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